Hace un mes, exactamente, que podemos escuchar en la frecuencia del 91.3 fm al versátil locutor Antonio Esquinca, quien hasta finales de 2009 formó parte de otro corporativo radiofónico, donde generó, además de cierto renombre, un estilo bastante peculiar frente al micrófono. (Con todo y su muchedumbre.) Su ingreso a las filas de Alfa 91.3, donde conduce el segmento comprendido de 6 a 13 hrs., lo mismo suscitó reacciones encontradas, que lo mismo celebraban su ingreso a la estación que fuertes reclamos por "suplir" al conocidísimo Idzi Dutkiewicz y su otrora emisión matutina La carambola. Pero vayamos por partes, por favor.
Quien esto escribe, sin pretensiones de negarlo, es asiduo radioescucha del segmento radial de Toño Esquinca, el cual cumple su principal función: entretener por las mañanas, de subirle un poco el ánimo para comenzar de buena forma el día. (Algunos me dirán: "Pero si Idzi y sus caramboleros también hacían lo propio, caray... Entonces, ¿por qué tanto pinche cambio?") Cabe notar que también me agrada el estilo de Idzi (desenfadado, pero ecuánime a sus horas... de transmisión en el 88.1 fm, claro), pero creo que la llegada de Toño Esquinca sirvió para inyectar un poco de juventud (a la par que experiencia motivacional), y sobre todo, queridos lectores, para compartir con los jóvenes de ahora, entre adeptos de Black Eyed Peas, Tokio Hotel, My Chemical Romance, etcétera y lo que se acumule en la semana -hasta Lady Gaga, si me empeño-, aquellas canciones que ahora son leyenda: "Friday, I´m in love" de The Cure, "The whole of the moon" de Waterboys, "Secret" de OMD, entre otras delicias musicales (dignas del legendario Rock 101) y uno que otro churro radial (resabio del a ratos fastidioso Mix FM), que redimen el trabajo de Toño. (No se me puede escapar su empeño como figura motivacional, punto a favor de la empresa donde trabaja, cuya principal característica es el apoyo y la difusión de programas del mismo perfil; si no me creen, los invito a que revisen la carta programática de la estación matriz, el 1030 am, hasta los comerciales que se transmiten a lo largo de las emisoras del corporativo GRC.)
Paréntesis aparte: desde el miércoles 13 de enero, se ha desatado, en la página que Alfa 91.3 tiene en Facebook, una enconada polémica por el ingreso de Toño a la estación, donde las quejas, pero también las felicitaciones y palabras de apoyo hacia el locutor de marras, estaban de a peso. Recuerdo ahora la opinión de una usuaria del feisbuq, que cito de forma aproximada: "¿Cómo le hago para darme de baja de la página de fans de Alfa?" Seguro adivinaron, por razones obvias.
Finalmente, con las presentes líneas no busco conseguirle más adeptos a Antonio Esquinca (solitos llegan, no se apuren), ni mucho menos darle la razón a sus detractores (¿fans de Idzi? No lo creo...) y quitarle sin ton ni sonia un nuevo número de seguidores, simplemente lo hago porque me interesa hablar sobre la radio, como radioescucha que soy, y dejar constancia de las cosas que son, fueron y serán. Para quienes no lo saben o quizás lo olvidan, en el cuadrante se han dado encontronazos más fuertes y hasta peores que éste: salidas injustificadas de noticiarios (remember Carmen Aristegui), cambios drásticos de programación, atentando contra la preferencia de los radioescuchas (la impune "transformación" de Radioactivo en Reporte 98.5, o la vil marranada que convirtió a Jazz FM en Radio Uno, cuya fama se basa en tortas y pan pintado), en fin... que la lista es larga y el tiempo, muy poco.
Después de todo, la radio tiene opciones para todo y para todos; a final de cuentas, el tiempo también pinta. Y ya.