martes, 31 de agosto de 2010

Blogday 2010 (según la NRB)

Cada 31 de agosto, Día Internacional del Blog (Blogday), los navegantes de estas aguas virtuales le rendimos señero homenaje a este singular espacio en la red, y en cuya celebración cada bloguero debe recomendar cinco espacios predilectos y de temática diversa, motivando así el intercambio de informaciones.
Puntualmente y cada año, Nueva República de Babel comparte sus cinco elegidas, con ligeras o extremas variantes, claro está; sin embargo, otras intenciones e invenciones hicieron escala en estos lares y se han ganado, además de su preferencia, el privilegio de viajar juntos en estas empresas y tribulaciones. Seguramente en el presente listado, más de uno advertirá alguna presencia conocida, pero así son las listas. (Mea culpa.)
  1. Eleutheria (http://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/): La polis del ciudadano libre es el resultado de una enorme pluralidad de intereses de la sagaz Eleftheria, quien se mueve muy bien tanto en los campos de la política (necesaria de conocer) como en los de la ciencia y la cultura, con esa mirada crítica que la distingue. Ningún tema le es ajeno, siempre sabe convencer y convertir, incluso compartir, las cosas que forman el ordenado engranaje del mundo. Un lugar abierto para quienes deseen visitarlo: ésa es la característica elemental de este sitio. Nuevamente lo expreso: es un placer entrar y salir de allí con la misma curiosidad, pero también con la conciencia de ignorar un poquito menos. En pocas palabras, una maravilla.
  2. Mariposa Tecknicolor (http://yomariposatecknicolor.blogspot.com/): Al igual que el anterior, por segunda vez consecutiva llega a esta lista, donde una histérica histórica nos sigue sorprendiendo con varias de las cosas que dan forma a su vida, ahora que otra mirada, otro sueño, reescribe sus bitácoras. Más que describir el mundo que le rodea, se describe a través de. (Un elemento peculiar que está en vías de volverse todo un clásico es su Juramento de Autoestima, mismo que se publica a principios del mes que transcurre.) Hay otras cosas muy importantes que se me escapan de este blog, pero la última palabra la tienen los lectores, y por la inmensa amistad que le profeso, no dudo en recomendarlo.
  3. La Mar Chiquita (http://lamarchiquita.wordpress.com/): Secuela natural de Palabras más, palabras menos; nuestra amiga de siempre nos sigue contando, entre amores y desamores, viajes sedentarios y lecturas a diestra y siniestra sobre el mundo, y bajo el milagroso designio de la palabra, el entramado de su vida, sea para confirmar, sea para cambiar sus cartas de navegación. Es inevitable leer sus andanzas y maestranzas, donde coincidir suele ser la moneda de cambio, y, claro, con todo y sus respectivas polémicas (para bien, para mal). De verdad.
  4. One day, one room (http://asnapeh.metroblog.com/): Una nueva habitante de la blogósfera, se integra a la lista de 2010 por una sencilla razón: se trata de una nueva voz que busca, como el común denominador de los blogonautas lo indica, contar de otro modo lo mismo. Ella se dice aspirante a escritora, sin embargo, creo que ya lo es: la mirada jovial a temáticas conocidas -y las perlas de sabiduría que en éstas encuentra- le permite generar lo mismo que enconadas polémicas que francas admiraciones. Además, cabe decir que su persistencia ha escrito lo mejor de sus páginas. (¡¡...y las que faltan!!) Ojalá que sí.
  5. Clionáutica (http://clionautica.blogspot.com/): Muchos blogs se pican de polémicos, pero no pasan del lapidario adjetivo de petardistas. Solamente Arno Burkholder, clionauta de tiempo compartido, dedica sus mayores energías para deshacer mitos de la historia contemporánea, pero también pasa revista a las grandes minucias que la vida, el tiempo o lo que sea, se empeña en otorgarle. A falta de palabras para describir esta bitácora de pasiones, dejo abierta la invitación para leerlo. Y hasta ahí.
[Y aunque el listado reglamentario debe tener solamente cinco páginas, mención especial merece Julia Cuéllar (http://juliacuellar.blogspot.com/), quien luego de mucho tiempo sin darnos noticias suyas, regresa con nuevas fuerzas y nos comparte sus experiencias ahora en su maravillosa etapa como flamante mamá. (Mis mejores vibras y que sigas como siempre, admirada Julia. De verdad.) ¡¡Gracias!!]
Paro el carro por esta vez, cumpliendo con mi cuota para el Blog Day. Como siempre, navegaremos en el tiempo recobrado gracias a la escritura en red, siempre a la espera de tocar nuevos puertos donde hacer una escala íntima. A todos ellos y a ustedes, lectores presentes, pretéritos y futuros, ¡¡mil gracias!!

sábado, 28 de agosto de 2010

El milagro de la Lotería

(Con fraternales saludos para Nati Rigonni y su Lotería poética)

"Vives de milagro, como la lotería...", dice, en alguna de sus obras, un personaje creado por Carlos Fuentes, y, a decir verdad, nos queda que ni mandada a hacer, dado el acendrado interés por jugársela (cada vez que se puede) en los pronósticos deportivos o gracias a los artificios de la Lotería Nacional, cuya vida más que bicentenaria (240 años, para ser precisos) ha llevado alegrías, ingente y franca asistencia, y una que otra sorpresa a varios hogares en México.
La mayoría sabe cómo es el rollo: se realizan tres sorteos a la semana: martes, viernes y domingo (éste, bajo el formato del Zodíaco, donde signos y números pueden hacerle ver su -buena- suerte a quien lo juega). Como siempre, hay números inusitados que se llevan la bolsa y otros que, por x y z razones, simplemente no jugaron. Aún así, el reintegro ya lo tenemos. Y si le sumamos los sorteos magnos (Navidad, Año Nuevo, Santos Reyes, más los que se acumulen en la semana...), la emoción, sí, es aún mayor. Y para ponerle la cereza al pastel, cada miércoles existe uno muy peculiar: el sorteo Gordito, es decir, una bolsa aún menor que en los demás, pero cuyo vigésimo y/o cachito cuesta muy poco: cinco pesos. Podría decirse que hasta los niños no se quedarían con las ganas de jugar ante el minúsculo tamaño del mismo.
Para quienes han hecho de la Lotería un modo de vida, quizás su vida, como clientes asiduos al billetero de confianza o de aquel expendio de todas las mañanas, sólo se ve complementada por la corazonada certera y por la (rápida) confección de castillos en el aire, que, para unos, terminan volviéndose catedral. Sin embargo, hay otro tipo de compradores de lotería que son atraídos por el diseño del billete en turno y hasta los hay que se interesaron por la efemérides en curso. Cuando el poeta y editor Alí Chumacero fue homenajeado en Guadalajara por el 90 aniversario de su nacimiento, el siempre proteico Fernando del Paso confesó maravillado haber comprado la serie completa de la lotería dedicada por completo al ilustre vate nayarita, la cual, firmada por él, ya era en sí el mejor de todos los premios. (Me pregunto ¿quiénes no han hecho lo mismo? Y hasta salen a relucir los coleccionistas, sin duda...)
Luego de esta minúscula semblanza de la Lotería Nacional, desde hace varias semanas, y en la coyuntura por los Centenarios de 2010, salió a la venta Lotería Mexicana, suerte de planilla que rinde señero homenaje a las tablitas de antes, donde se marcaban -con frijolitos, regularmente- las figuras que iban saliendo durante el juego, y donde un sonoro ¡lotería! salía del ronco pecho de algún jugador que completaba antes que los demás su tabla de juego. Por una módica cantidad de 20 pesos (equivalente a dos cachitos del Zodíaco, a dos terceras partes de uno de los martes y otro de los jueves), cada quien se hace de una planilla (cuya diferencia con las tradicionales, es la presencia de los personajes y hechos de la Independencia y la Revolución mexicanas, además de los 32 estados de la República Mexicana, el famoso Edificio Moro -sede de la Lotenal-, y, claro, los Símbolos patrios) con 16 figuras diferentes en ella, de libre elección al momento de comprarla. Luego de adquirida la planilla de marras, esperar con ansia y esperanza el sorteo de los sábados, a las 9 pm, por el canal 13, donde los infaltables gritoncitos sacarán cerca de cincuenta números y si alguna de las planillas se llenaba antes de una determinada extracción, la bolsa acumulada sería entregada de inmediato, pero para quienes sigan el desarrollo del juego, si al término del sorteo ya había planillas con 16, 15 ó 14 aciertos, los premios de 2 millones y un millón de pesos, respectivamente, serían entregados. Eso sí, cada sorteo determina el color de la planilla en curso, para evitar confusiones, claro está. (Y ya que hablamos de colores, la semana pasada casi caigo en ese error, pero a la mera hora del sorteo se aclaró todo. Sí.)
Finalmente, y a unos minutos de que comience el sorteo por la telera, cabe decir que la Lotería Nacional, en cualesquiera de sus sorteos y en la maravillosa labor social que realiza con parte de los recursos obtenidos con la venta de sus billetes y planillas, siempre será el mayor milagro que forma parte primordial de nuestra vida, y no hay mexicano que la haya jugado, al menos, una vez en su vida. (Cada que puedo, me hago de un cachito y ahora con las planillas de la Mexicana, es el pan de cada semana.) De verdad.
¡¡¡Lotería!!!

viernes, 27 de agosto de 2010

La princesa y el cazalibros

Se ha dicho hasta la repetición que los mejores viajes son los que surgen de botepronto, sin planearlos siquiera en agenda impresa y/o virtual, y cuyos resultados suelen ser satisfactorios a final de cuentas. Anoche no fue la excepción, dado que aunque daba por segura mi asistencia a un evento previo, siempre llega otro que nos hace el día. Véamos por qué.
Gracias a un correo electrónico, se me informó oportunamente que el eminente investigador Patrick Johansson Kéraudren ingresaría a la Academia Mexicana de la Lengua y que dicho acto se llevaría a cabo el 26 de agosto, a las 7 pm, en el auditorio de la Coordinación de Humanidades en Ciudad Universitaria. Mientras lo anotaba en mi agenda 2010 del Conaculta y en mi Lupy de bolsillo, me topé con una sorpresa: una hora antes estaba agendada la tradicional Venta Nocturna del Fondo de Cultura Económica, a la cual siempre asisto, si no para comprar libros, al menos para platicar con varios escritores. Al final, decliné a favor de la sesión pública de la AML, y una amiga mía, Princesa de las Letras para más señas, también quedó en asistir. (Así ¿o más claro?)
Quien esto escribe llegó una hora antes del evento, tiempo que aprovechó para encontrarse con algunos colegas, como Concepción Abellán y Pilar Máynez, bien acompañada por su esposo, Serafín González, investigador de la UAM-Iztapalapa. Luego hicieron su arribo Alicia Reyes (nieta de don Alfonso) y Andrea Martínez Baracs (hija de José Luis Martínez), quienes no dudaron en saludar a varios de los ya presentes. Como la hora pactada, las 7 pm, se avecinaba con certeza, ingresamos al auditorio para ocupar un buen lugar para la ceremonia. Tal como lo había prometido, mi Princesa de las Letras llegó a tiempo y, claro, como la cercanía de dos orillas había hecho lo suyo, platicamos un breve tiempo y en esas estábamos cuando Ascensión Hernández de León-Portilla llegó y nos saludó cordialmente. Para entonces ya habían llegado varios de los integrantes de la Academia y el nuevo recipiendario, Patrick Johansson, quien leyó su discurso de ingreso, Encuentros, desencuentros y reencuentros, un texto de maravillosa factura, cordialmente respondido por Miguel Léon-Portilla. Después que Patrick fue investido con la venera de la corporación, todos los asistentes (familiares, colegas y amigos) procedimos a felicitarlo. Y entre saludo y saludo, mi querida Princesa entregaba libros suyos a diestra y siniestra, y un servidor acompañó a Chonita por un encargo al Instituto de Investigaciones Filológicas, no sin antes sacarle la firma tanto a Gonzalo Celorio como al buen Adolfo Castañón, y de saludar a Vicente Quirarte con la esperanza confirmada de verlo en octubre.
Después de guardarme algunos libros que recibí de ella, y luego que mi diligente Princesa entregara casi todos sus ejemplares, decidimos irnos, de golpe y porrazo, hacia los rumbos de la Condesa, donde nos esperaba, finalmente, la Venta Nocturna. (En el tiempo que duró nuestro viaje, pasamos revista a casi ¡¡dos años!! de no vernos en persona.)
Luego de estacionar el coche a una cuadra de la Librería Rosario Castellanos, y de hacer una escala en el toilette, la Princesa y un servidor recorrimos cada espacio y contemplamos desde los balcones la panorámica del lugar, desde donde saludamos a María Luisa Escobar de TV UNAM. Después, nos acercamos al sitio donde Jorge F. Hernández y Hernán Lara Zavala platicaban gustosamente, para después hacer las consabidas presentaciones; compartió con Jorge F. el franco destino de la Complutense en Madrid, y con Hernán, el origen de la Península, Península. (Para ella, estos encuentros eran algo más que una coincidencia, es decir, una promesa bien cumplida, y para un servidor, gratas amistades del primer día. Los veré en octubre.) Y, claro, no lejos de allí, Gabriela Cano me vio e intercambiamos sendos saludos. Mientras la noche seguía en el Fondo, la Princesa y el cazalibros emprendieron la dolorosa retirada y cenar algo por esos lares.
Casi a las 12 am, y después de firmarme un ejemplar de su libro, nos despedimos, con la esperanza de volvernos a ver en un tiempo. De cualquier manera, acababa de hacerme la noche. Sí que sí.

jueves, 5 de agosto de 2010

Numismática de closet

En ocasiones anteriores, tuve a bien contarles algunas de mis pasiones como coleccionista, de las cuales no me arrepentiría ni un ápice, y con la esperanza de incentivarlo entre ustedes que tienen la deferencia de leer a un servidor. Ahora bien, además coleccionar separadores para libros (cuyas notas, de refilón, invito a que lean), confieso algo avergonzado que tengo varias colecciones truncas o para villamelones, si se quiere, y la que más escozor me genera es la de monedas. (Bueno... ¿quién no ha coleccionado monedas en la vida? Me imagino que todos, pero cada cabeza es un banco. Ajá.) Mejor no me guardo el cambio y entro en materia.
Desde muy niño, siempre me han cautivado las monedas, pero no para generar, formalmente, una colección. Más bien, como todo niño que se respete, esperaba la hora del recreo para quemar aquellos "botines de guerra" (halladas debajo del sillón, la cama o en la ropa sucia) en papas fritas, estampas de colección o modelitos para armar, según fuera el caso. Un domingo, lo recuerdo muy bien, mi padre me obsequió una moneda impresionante: una de cinco mil pesos (de entonces) con la imagen de Fuente de Petróleos. Me sentí como si me hubieran dado una onza troy, verdad que sí. (No quería gastármela, pero tuve que hacerlo: los comics de La Pantera rosa y El Pájaro loco no podían esperarme otra semana...)
Andando el tiempo, y cuando habitaba -literalmente- en una obra negra, a medida que hacíamos la mudanza encontrábamos algunas monedas debajo de los sillones, el librero, el mueble de la televisión, en fin... que no dudé en juntarlas y, con un poco más de orden, hacer una pequeña colección. Así, me hice de varios modelos con la figura de Francisco I. Madero, José María Morelos, por decir algunos. Inclusive, mi empeño por quedarme con los cambios me regaló varias joyas, como las monedas de hace 25 años, dedicadas a la Independencia y la Revolución, respectivamente, y hasta una del mundial México '86. Sin embargo, también me gustaba juntar algunas extranjeras, como aquella joya de la corona: una de 50 centavos de dólar, con la efigie de John F. Kennedy, muy rara hasta para mí, y que tomé como amuleto de la suerte y que me dolió mucho perder cuando una banda de fascinerosos sustrajo mi cartera del portafolios. (Me hubieran dejado las fotos de la familia, mínimo...) Aún así, siempre me hacía de algunos ejemplares para la pequeña colección; incluso tengo un kopeck soviético, que se parece muchísimo -en tamaño- a la pulga de 10 centavos. En una palabra, no me pico de numismático. Hasta ahora.
Gracias a los cacareados festejos México 2010, el Banco de México tuvo a bien emitir, desde hace ya dos años y pico, una serie conmemorativa de monedas con los personajes de la Independencia y la Revolución, respectivamente, y como en acción retardada, hice lo propio, es decir, juntar varios ejemplares de dichas monedas. En las veces que las tuve en mis manos, siempre han regresado Carlos María de Bustamante y José María Cos (Independencia), Filomeno Mata y Álvaro Obregón (Revolución), y eso ya no me asombra. Cuando tuve la de Fray Servando Teresa de Mier, me dije: "Se me hace que no la tendré más de cinco minutos en mis manos" y, dicho y hecho, así fue. Pero las que merecen mención aparte son tres, con un solo leitmotiv: el poder de la palabra. Hablo de Belisario Domínguez, Ricardo Flores Magón y José Vasconcelos, cuyos ejemplares guardaba muy celosamente en mi librero cercano al escritorio. Una extraña tarde de un mal sábado, cuando el carrito de camotes y plátanos pasaba por mi calle, mi familia tuvo antojo de plátano frito y como andábamos sin blanca en aquel momento, saqué del librero las tres monedas y lo pagué no sin antes lamentar mi suerte. (De aquella trinca, solamente Belisario Domínguez ha tenido sus regresos. Y muy breves, por cierto.) Luego de esto, ya no les platico lo que me pasó con la de José María Morelos, porque se me echan encima... (En conciencia quedará.)
Después de todo, no me puedo picar de numismático, porque al intentar una colección no la termino o, al menos, la prosigo. Sin embargo, he disfrutado sobremanera las veces que se me da aquella afición, y un capítulo aparte merecerían los billetes, porque también son moneda ¿verdad? (Ya veremos entonces...)

viernes, 23 de julio de 2010

Historia de México a domicilio

Hace algunas horas, mientras revisaba algunas cosas en la red, encontré una nota sobre el libro Viaje por la Historia de México de Luis González y González, mismo que desde hace algunas semanas, ha estado llegando a varios hogares de México, como parte de los cacareados "festejos" del 2010. Cuando leí con cuidado dicha nota, me sorprendí mucho porque las ponderaciones hechas estaban escritas, más que con la cabeza y el corazón, con el hígado. Y no es para menos: por la pretendida y faraónica "celebración", a esta obra de don Luis le seguirán lloviendo las críticas. Pero vayamos por partes.
Se dice que dicha obrita cuenta con "una visión muy corta de la historia de México y queda como un 'paseo por la historia de México'". Siento decepcionar a quien escribió esas líneas. Todo ensayo, sin importar si quién lo hurdió, es, en sí, un paseo. La presencia de Luis González y González en la historiografía mexicana, vino a llenar de nuevos aires al campo de la Historia, empecinada, según algunos, en atiborrarse de datos, referencias, terminajos y todo tipo de jergas gremiales que flaco favor le hacen a la difusión de la historia. Es decir, llevar las palabras domingueras al plano de la investigación, empresa no tan fácil que digamos. (Respecto a Pueblo en vilo, su obra harto conocida, mientras sus "colegas" lamentaban su pérdida de tiempo en asuntos nimios -como hablar del pueblo natal-, por otro lado, fue celebrada por plumas del calibre de Jorge Ibargüengoitia y Jean Meyer, y hasta don Daniel Cosío Villegas, su jefe en el COLMEX, con voz de mando, ordenó su publicación. Y el resto, como saben, es historia... El Colegio Nacional y la Academia Mexicana de la Historia todavía se lo agradecen.)
Volviendo a Viaje por la historia de México, claro está que reprochamos la ausencia de muchos personajes (bastantes mujeres, agregaría yo), pero hagamos un poco de memoria. Hace unos quince años, la naciente editorial Clío (casa editora que publicó las obras completas del mago de San José, muy bien cuidadas por ese milagro literario llamado Jorge F. Hernández), en colaboración con Bancomer, sacó a la luz el Álbum de México, de la autoría de don Luis, dirigido hacia los niños de la escuela primaria. (Recuerdo a mi hermana, quien, por iniciativa de su maestra de 5o. año -nuestra maestra: tanto mi hermano menor como quien escribe, fuimos alumnos suyos-, yendo cada semana al banco por sus estampas.) Y creo que con esa empresa, muchos nos acercamos a la historia; y si era por gracia e ingenio de González y González, mayor privilegio aún. Lo que hizo el gobierno federal, ya cambiado el nombre original y con unas palabras preliminares de sobra (ustedes saben), fue retomar una idea muy buena, pero con el destinatario equivocado: esa obrita queda mejor con los niños. ¡¡Y eso don Luis lo sabía muy bien!! De cualquier forma, como reza en su prólogo, no desmerece la lectura de los adultos. Y hasta ahí.
Ahora bien, y sin picarme de pretencioso, creo que la obra que sí merecía llegar a cada hogar mexicano, era la Historia de México, confeccionada por la Academia Mexicana de la Historia a petición gubernamental (y de la cual se jacta el secretario de Educación que se vende mucho y bien, cosa que aún dudamos), y que al mencionar en estos momentos, desatará otra polémica similar. Entremos en materia. De las opiniones que escuché al respecto, se encuentran las siguientes: "Bola de vendidos", "pura historia de bronce", "de a como el chayotazo", "obra pretenciosa", "hubieran llamado a Lorenzo Meyer", "está mejor la del COLMEX", "otro pinche librito oficialista", y mejor le paro, por salud mental.
Si fue encomendada a una insigne institución como la AMH, fue por una clara razón: es uno de los organismos que goza de cabal salud en cuanto al estudio de la historia mexicana se refiere, y mejor elección no hubo para ello: la pluralidad de sus integrantes (unos, francamente admirados; otros, meramente odiados) ayuda a entender mejor el crisol temático dirigido a enseñarnos nuestra historia. (Paréntesis aparte, fue la despedida del siempre imprescindible Ernesto de la Torre Villar.) Bien sé que no es un libro definitivo, pero al menos es de gran ayuda. Mientras suscite nuevas y sesudas investigaciones, y siga generando la crítica constante, no es una obra del todo vana. (Sólo el tiempo...)
Con todo, Viaje por la Historia de México no es una obra perdida mientras busque su destinatario ideal: en su caso, los niños, que merecen empezar de buena manera. Y eso lo tuvo muy bien presente don Luis, que no se les olvide o se hagan que la virgen les habla. Y respecto a la Historia de México (con portada de José María Velasco y bajo la trinca editorial del Fondo de Cultura Económica, la SEP y la propia Academia Mexicana de la Historia), creo que es el libro que sí merecía llegar a todos los hogares de México. La terquedad gubernamental y bicentenaria hubiera ganado más si dichos libros hubieran llegado juntos, como en paquete, para empezar mejor el largo y grato camino de la historia mexicana. El resto, sobra decirlo, depende de nosotros y ya.

viernes, 16 de julio de 2010

¡¡Felicidades, Celina!!

Siempre es necesario, ahora que el tiempo parece estar a favor nuestro, voltear a ver hacia aquellas personas que hacen llevadera e inspiracional la vida que se vive día tras día. (Esto sucede a cada paso en el presente blog, cuando dedico unas palabras hacia alguna de mis diligentes consejeras.) Ahora me corresponde hacerlo con una maravillosa persona, la historiadora Celina Aceves, con quien he compartido muchas cosas en el ancho y ajeno camino de la historiografía mexicana, y quien cumple añitos hoy. Entremos en materia.
A semejanza de otras pero vitales conocencias, conocí a Cely gracias a una presencia igualmente maravillosa: Rosalía Velázquez Estrada, a quien tendremos más que presente a causa de aquella serie televisiva de nombre Discutamos México. En alguna de sus sesiones en su respectiva oficina, Celina seguía el tremendo hilo de Ariadna que Rosalía le ponía en sus manos con el fin de generar una obra de investigación. (Para fortuna nuestra, ha demostrado que muchas empresas siempre llegan a buen puerto, sin importar tiempo ni circunstancias.)
Son pocas las veces que he convivido con Cely, pero no son menores, si les interesa saberlo; para valorar la grandeza de una labor, hay que fijarse en sus mínimos detalles. Cuando ella comparte sus lecturas, sus vivencias (conoció el donaire y la gentileza del siempre bien admirado Javier Garciadiego) y sus palabras, aunque breves, siempre permanecen intactas y, por ende, muy vivas. Y si le sumamos que goza de una belleza vitalizadora, no dudo que el mayor privilegio, luego de conocerla, será disfrutar de su compañía y, claro, de su amistad. (Si fuera posible agregarle a alguna palabra el significado de su nombre, no vacilaría en decir que transparencia le quedaría muy a la medida. Sí que sí.)
La verdad, me gustaría decirle más cosas, pero el tiempo no me deja hacerlo... ¿Por qué? Muy sencillo, aún falta vida para conocer unas cosas y tiempo que confirme otras. De cualquier manera, el privilegio de conocerla es prístino y franco. Y mientras llegan, querida Cely, hoy me digno a celebrar tu presencia y tu amistad, intransferible como las buenas palabras, y también aprovecho para decirte una cosa muy sencilla: Las mujeres no tienen edad, su entusiasmo las hace eternas. (Diría algo más, pero aquí me detengo.)
¡¡Felicidades, Celina!!

martes, 13 de julio de 2010

Ludens: el deporte de la cultura

En el ancho y ajeno mundo de los mass-media, han sido muchos los enconados duelos entre la cultura y el deporte, en que a su difusión se trata. En estos días de villamelonescos comentaristas deportivos, tanto en coberturas mundialistas como en las Olímpicas, su tremenda verborrea haría morirse de vergüenza a grandes comentaristas deportivos, como el Mago Septién, Ángel Fernández (¡¡me pongo de pie!!) y don Fernando Marcos, por decir algunos, quienes sí representaban un buen equilibrio entre deporte y cultura. Pero no todo está perdido y gracias a Canal 22, para ser preciso, con la presencia de un programa muy sui generis dentro de un canal dedicado a la "alta cultura". Me refiero a Ludens.
En la emisora del Conaculta, digno es recordar dos programas que lo antecedieron: Los antagonistas, suerte de mesa a contracorriente con motivo de la Copa del Mundo, y conducida, entre otros, por Claudio Isaac y Ana Colchero, y Las Olímpicas y alguien más, en la coyuntura de Atenas 2004, donde Beatriz Pereira, Julieta Fierro, Laura García, Fernanda Tapia y Beatriz Chaneca Maldonado, acompañadas por Nicolás Alvarado, abordaban el tema olímpico desde diversas aristas. (Un buen programa que merecía repetirse, pero el cambio fue para bien.) Después de estos loables esfuerzos televisivos, en el verano de 2008 nace Ludens, en el marco de los Olìmpicos de Beijing 2008.
Conducido por Mauricio Mejía, Huemanzin Rodríguez y Tlatoani Carrera, Ludens se enfocaba en unir deporte en estado puro con cultura de altos vuelos. Tanto la infraestructura deportiva de los participantes como su propia historia, eran hilvanados en el programa y cuyo resultado era inesperado: que el deporte cuenta con su propia cultura y que la cultura, cabe decir, es el mejor de los deportes. (A semejanza de las televisoras del Ajusco y de San Ángel, también le entran al análisis de cada disciplina, pero a diferencia de éstos, no queman su pólvora en infiernitos ni se ponen en evidencia con comicastros de quinta ni con actrices metidas a reporteras. Qué horror.) Gracias a Ludens Beijing 2008, pudimos conocer qué hay detrás de una potencia deportiva y económica, pero también se suscitó la reflexión en torno a lo que en México se cuenta. En una palabra, escarmentar en cabeza ajena, si nos lo proponemos.
Muchos pensábamos que al terminar los juegos olímpicos de 2008, por ende acabaría Ludens, mas no fue así, ¡¡por fortuna!! Al año siguiente, Ludens regresó con un adjetivo nuevo: Bicentenario, donde la historia de México es, también, su relación con el deporte. (Si nuestras lecciones de historia no nos fallan, el deporte nació como una preparación para la guerra. Ahora las mejores guerras se viven mediante las justas deportivas.) La presencia del futbol soccer, el beisbol, la preparación olímpica, e incluso los deportes autótonos y los de mesa. Nada de lo jugado en México se les escapa. (Otros temas que han pasado por la criba y la katana de Mauricio y Tlatoani, son las delegaciones paralímpicas, el draft o "mercado de piernas", y hasta la necedad de los políticos en desaparecer instituciones e instalaciones deportivas. Destilan polémica, si gustan decirlo.)
A principios de año, el equipo de Ludens fue el único en hacer la cobertura de los Juegos Olímpicos de Invierno Vancouver 2010, dejando muy atrás y hasta en ridículo a las compañias televisivas de siempre. Evidencia del profesionalismo y dedicación de un excelente equipo. Y que se confirma doblemente con lo realizado en la Copa del Mundo Sudáfrica 2010. Además de la dupla Mejía-Carrera, se unen al elenco Juan Villoro, prueba viviente del maridaje del futbol y la literatura; Fabricio Mejía Madrid, de irónica sustancia; Mariana H., de sofisticada presencia, y, claro, la desenfadada participación de Jorge F. Hernández, y sus análisis a contracorriente. Y como cereza del pastel, su mejor carta: Andrés Bustamante, el Güiri-Güiri, con toda su grey de tremendos personajes, como Albert Ahi'stá y, por supuesto, Ponchito. (Hasta el caballero andante de la historiografía mexicana, Álvaro Matute, tuvo una destacada participación. Y lo hizo tan bien que hasta sus colegas del gremio, más que hacerlo pomada, lo aprecian mucho más. Vivir para ver, ver para creer.)
Ahora que la justa mundialista he terminado (y, por tanto, las sandeces de las dos televisoras), confío en que Ludens regrese renovado para afrontar, aparte de los juegos olímpicos de Londres 2012 y la Copa del Mundo Brasil 2014, los próximos juegos panamericanos, Guadalajara 2011, porque la pasión se vive mejor en casa propia. Aún así, siempre es una grata experiencia acercarse a Ludens y ejercitar sobremanera el deporte de la cultura. (De vivir aquellos comentaristas, a los que hice mención al principio de estas líneas, lo aprobarían sin tapujos ni premura. Sí que sí.)

domingo, 11 de julio de 2010

Sudáfrica 2010 en diez estampas

Hace un mes, y con motivo del inicio de la XIX Copa del Mundo, Sudáfrica 2010, tuve la oportunidad de comentar mis acercamientos con el futbol, donde, cabe recordarlo, no paso de la democrática categoría de hincha villamelonesco, es decir, que tengo ciertas nociones, pero no soy tan pambolero de hueso colorado. Sin embargo, he disfrutado en estas semanas de varios partidos inolvidables, e igualmente de la parafernalia generada a su alrededor. (Sí, señores, confieso apenado que sí he bailado y cantado el "Waka Waka", conocido, aunque sea de oidas, a la vuvuzela, prima lejana de nuestras cornetas futboleras, e incluso hacer tremenda mofa del pulpo Paul -imaginarlo en un delicioso plato de paella si fallaba en su pronóstico, claro- sin siquiera aplicar sus predicciones a la quiniela del progol.)
Ahora bien, y a escasos minutos de ver una inusitada final en la historia del Mundial, dejo algunas estampas sobre esta décimonovena copa, la cual describiría en una sola palabra: inédita. Por albergarse en un continente olvidado, por mostrarnos la fuerza y la juventud de varias selecciones nuevas y, desde luego, por llenar de esperanza a una humanidad que no requiere de armas ni de tratados para hacerse respetar. Al final, se cumple aquella sentencia de Juan Villoro: Dios es redondo. Véamos pues.
  1. Debacle de Les Bleus: la selección francesa, que hasta hace poco dirigió el francés Raymond Doménech, con todo y su malograda cualidad de sub-campeón en Alemania 2006, no consumó el pase a los octavos de final. Un bizarro empate con Uruguay, la pírrica victoria de México y un desconcertante encuentro con Sudáfrica, mandaron de vuelta a Europa a una selección dividida, que busca ahora renacer para la Eurocopa 2012. (Una tremenda vergüenza para los Dioses de St. Denis, a quienes seguiremos recordando: Zidane, Barthez, Trezeguet, Vieira, Djorkaeff, Henry, y su legendario entrenador Aimé Jacquet.)
  2. Cita con el destino: Ya que mencionamos a Thierry Henry, y su mano traviesa que dejó sin clasificar al equipo de Irlanda, cabe decir que Francia pagó caro su lugar en la justa mundialista, haciendo ver que Irlanda sí debió estar allí por derecho propio. Pero también el equipo italiano, la squadra azzurra, recibió su merecido por aquella triste final en Alemania 2006. Ambos equipos, campeón y sub-campeón, respectivamente, sí terminaron por encontrarse de nuevo... ¡¡pero en el aeropuerto!!
  3. Exceso de confianza: Fabio Cappello, entrenador del equipo de Inglaterra, y el más caro de la historia del futbol, al igual que su homólogo argentino, Diego Armando Maradona, son la prueba fehaciente de la eficacia de aquel refrán que dice: "Presumir de buen cantante para salir con su 'la ra lá'". Cappello, a duras penas llevó a la selección de la rosa hasta los octavos de final y con la "eficacia" de su portero, peor aún... Y ¿qué decimos de El Diego? Pues casi lo mismo, sólo que la pesadilla de Italia '90 acabó con un sueño y, claro, con un exceso de confianza. Hasta los dioses tienen miedo.
  4. ¡¡Sorpresa, sorpresa!!: La selección de España, después de fallar ante su similar de Suiza, demostró que sí tiene bien puestos los tacos para afrontar mejores y más difíciles partidos. Y quedó más que demostrado con su inusitada llegada a la gran final, donde medirá fuerzas con una leyenda viva, Holanda, invicta desde su primer partido en Sudáfrica. (Sneijder vs. Villa.)
  5. Como siempre... el tri: Sin importarles mucho el valor de jugar el partido inaugural, ante los anfitriones, los bafana bafana, la Selección mexicana volvió a hacer de las suyas. Un bizarro empate precedió una victoria pírrica ante les Bleus y una esperada derrota ante los uruguayos, para luego, claro, temblar ante unos argentinos que lo tuvieron todo. (Pero de lo perdido, lo encontrado: el Chicharito Hernández, con una prosapia pambolera tras de él, formará parte del Manchester United, y el sui generis de petatiux, Cuauhtémoc Blanco, prepara un retiro para muchos -me incluyo- ya esperado.) En una palabra, ¡¡los hicieron sandwich!!
  6. Más jugosa que nunca: La selección de Holanda, la famosísima Naranja Mecánica, demostró una enorme fuerza y un tremendo dominio del juego. No por nada todos los partidos jugados lo volvieron el invicto de su grupo. Su mayor recompensa, luego de ganarle a Brasil en la ronda de cuartos, llegar con vida a las seminfinales y de allí, al partido final. (En este caso, su experiencia previa en las finales de Alemania '74 y Argentina '78, y sin toparse con teutones y porteños, sólo les resta un destino: ganar. A ver qué pasa.)
  7. África mía, ¡¡era suya!!: De las pocas selecciones africanas que participaron en la justa deportiva, sólo Ghana obtuvo el privilegio de llegar a cuartos de final. Camerún, Nigeria, Costa de Marfil, y la propia Sudáfrica se quedaron en el camino, donde evidenciaron muchas deficiencias en su estructura; Nigeria salió muy mal librada de esto, quián sabe cómo se lo cobrará el futuro. Ni siquiera los bafana bafana sacaron la casta, les valió poco ser los anfritiones ¿no creen?
  8. Monarcas destronados: Alemania tenía todo para recuperar el honor perdido en veinte años de sequía; desde la sabrosa victoria en Italia '90, la aplanadora germánica no ha visto la suya. Ni siquiera el hecho de organizar la copa de 2006 les dio más fuerza para obtener el tetracampeonato y pisarle los talones a Brasil en cuanto a copas ganadas se refiere. Destacamos de su participación el hecho de mandar a los ingleses y a los argentinos a su casa, pero subestimaron a la Furia roja... y les costó llegar a la final. (Creo que la ausencia de Michael Ballack influyó en algo...) Ahora con un tercer lugar, un futuro incierto aún les espera de vuelta.
  9. Nobleza obliga: Uruguay, primera selección de la historia en ganar la primera Copa del Mundo en su propia tierra (1930) y ganarle a Brasil en sus propios terrenos veinte años después (el maracanazo), regresa por sus fueros en Sudáfrica, bajo las órdenes de Óscar Washington Tabares, y con uno de sus grandes cracks en la alineación: Diego Forlán. A Uruguay le correspondía, por derecho divino, recuperar su trono, pero la juventud de tres selecciones europeas le hizo ver su suerte. (Queda la Copa América del año próximo para confirmar su fuerza.)
  10. Nuevos herederos, ¿viejos conocidos?: Brasil, como futuro anfitrión mundialista en 2014, tiene el deber de representar (y bien) a una fanaticada que los sigue con franca devoción, y más si la copa en cuestión se juega por segunda vez en tierras verde amarela, ¡¡después de 64 años!! Respecto a lo que dejaron en Sudáfrica, la selección dirigida por Dunga nos regaló algo del jogo bonito, pero quien mejor lo hizo fue, cosas de la vida, una Naranja muy jugosa. (Esperemos que ahora sí Ronaldinho sea de los elegidos y que la magia crezca. Oxalá.)
No cabe duda que Sudáfrica 2010 fue un mundial lleno de sorpresas, pero también varias cosas salieron a la luz, como el simple hecho que se trata de un país con sus propias desigualdades sociales, igual que México y quizás un poco peor. El futbol sí sirvió de algo: llenar de esperanza a una nación joven, que buscará, ya fenecido el fervor mundialista, su nuevo destino. Incluso, me atrevería a decir, que Sudáfrica nació dos veces: una, con la caída del apartheid y la integración racial, de la mano de Nelson Mandela, y otra, gracias a Jacob Zuma, actual mandatario, después de poner a Sudáfrica en el mapa internacional, al menos, por un mes. (The rest is not our business.)
Finalmente, sea la Furia roja o la Naranja mecánica, quien se lleve la copa y se convierta en el octavo país en obtenerla, debe reconocer, ante todo, el espíritu que rige a esta justa: un buen juego y nada más.
¡¡Nos vemos en Brasil 2014!!

domingo, 4 de julio de 2010

¡¡Felicidades, Mayela!!

Hay mujeres que definen un día, otras que hacen lo propio con su tiempo, pero aquéllas que definen toda una vida, empezando por la suya, no cabe duda que la eternidad ya las tiene en el mejor de todos sus espacios. Cada vez que emprendo la gloriosa tarea de celebrar a alguna de las dichosas consejeras de esta empresa neobabélica, siempre debo tener presentes estas primeras palabras. Y hoy, día que resume en su efemérides la palabra independencia, corresponde hacer los honores a una maravillosa mujer con todas las Letras, Mayela Véliz, quien cumplirá no sólo años, sino también proyectos.
Conocí a Mayela hace algún tiempo, en aquellos días cuando la engorrosa institución de la brecha generacional generaba más desaguisados que coincidencias, en la carrera de Letras Hispánicas en la FES-Acatlán (UNAM). Siempre se distinguió, desde el primer día, en saber mirar, es decir, conocer varios puntos de vista, meditarlos después, para, posteriormente, generar nuevas propuestas y, por qué no, de una manera inusitada. Destacan, por decir algunos, su ingente participación en el libro Otros 1001 sonetos mexicanos del prolíficamente correcto Raymundo Ramos, misma que derivó su notable faceta como editora de la benemérita colección Dulce y Útil; gracias a su mirada confiable y certera, a la par que sus colegas de edición, dicha empresa libraria tiene más de un puerto hacia donde llegar.
¿Qué podemos destacar de Mayela Véliz? Muy sencillo. Además de una belleza incomparable, resalta su certera inteligencia que la lleva por el buen camino de la investigación, su generosidad cuando de compartir y profesar el conocimiento se refiere, y sobre todo, una permanente y siempre viva capacidad de asombro. No hay tema que se le escape vivo. (Caso contrario, investiga siempre para no quedar a la vera del camino.) Y, claro, todas esas cualidades le permiten ganar todo tipo de batallas habidas y por haber. Si alguna palabra del diccionario fuera su segura sinónima, no dudaría en decir que confianza le queda a la medida. (Y hasta le quedaría pequeña, si se empeña... lo cual no dudaría ni un ápice.)
Sobra decirlo, querida Mayela, pero lo repito con gusto: las mujeres no tienen edad. Además de los buenos deseos hacia ti, me inclino también porque cada día conserves ese estilo y esa genialidad que bien te distingue. Es un gran privilegio coincidir contigo y, claro, que lleguen mejores días para ti. (Mereces que te diga más, pero aquí cierro la frase.)
¡¡¡Felicidades, Mayela!!!