jueves, 11 de septiembre de 2008

9-11: ¿qué hacías hace siete años?

Hoy por la mañana, luego de oír las estridentes emisiones de radio, haciendo mención de lo ocurrido hace siete años en la ciudad de Nueva York (donde nuestra Rosalía Velázquez se encuentra, por cierto), me vino a la mente una sola pregunta: ¿Qué hacías hace siete años? Algunas personas muy allegadas a mí, me comentaron que estaban a punto de salir de sus casas, otras que la noticia las agarró en la ducha e incluso hubo varias que estaban en clase o en sus lugares de trabajo. Para algunos, este hecho cambió sus vidas (sea como sea), pero para otros -como quien escribe- de alguna forma lo hizo, pero no del todo. Según como se vea.
Por mientras, sólo me limitaré a compartir mi experiencia de 2001. La noticia (si se le puede llamar de alguna forma) me agarró aquel martes 11 en un intermedio hecho entre mis clases de la carrera de Letras en la universidad. Compré un café y mientras lo consumía, sorbo tras sorbo, veía cariacontecido la imagen de las Torres Gemelas derrumbándose, la cual, no sé, me había dejado sin habla. Sin embargo, me dije: "Después de esto, para bien, para mal, no será la misma cosa". No me equivoqué. (A veces creo que hubiera sido factible haberme equivocado. Quién sabe.)
Seguramente alguno de ustedes se estará preguntado "Y ¿por qué nos cuenta esto?" Ni yo mismo lo sé. Solamente les dejo la pregunta en la mesa: ya cada quien sabrá responderla.
¿Qué hacías hace siete años?

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Fronteras de tinta

Hoy llegó a buen término en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán (UNAM) un coloquio de altos alcances y con una variedad temática digna de encuentro internacional. Me refiero al coloquio Fronteras de tinta, realizado del 8 al 10 de septiembre en la Unidad de Seminarios del campus. Organizado por las Facultades de Estudios Superiores de Acatlán y de Aragón, y por el Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), el evento contó con varias participaciones de gran valía, las cuales, además de merecer el aplauso del público asistente, fueron fuente de inspiración para próximos enlaces y venideras investigaciones. Pero vayamos por partes.
El lunes 8, después de la interesante charla con Antonio Serrano, escritor y cineasta, director de Sexo, pudor y lágrimas, dio comienzo a una serie de mesas con temáticas de chile, mole y pozole, donde destacaron las intervenciones de Guadalupe Pacheco y Lourdes Rodríguez de la FES-Aragón; Carlos López Márquez, Mario Revilla y Adriana Cervantes de nuestra FES-Acatlán, mismas que generaron buenas impresiones en el público asistente. Y la joya de la corona no faltó, dado que Graciela Martínez-Zalce, del CISAN, presentó una señora ponencia. A todos ellos, mis más sinceras felicitaciones.
Ayer, martes 9, el apasionamiento del cine hizo acto de presencia con la charla de Paz Alicia Garciadiego, guionista de cabecera del cineasta Arturo Ripstein, quien interactuó con el público asistente gracias a que habló sobre varias de sus películas, como El imperio de la fortuna, Principio y fin, El evangelio de las maravillas, Así es la vida, entre otras. Al final de la primera sesión del día, recibió varias muestras de cariño y de admiración por parte de los asistentes. Casi de inmediato, se llevó a cabo una mesa igualmente magistral. Evelia Almanza, Laura Edith Bonilla y Héctor Díaz Zermeño, de la FES-Acatlán, y Ute Seidel, de la FFyL/UNAM, sentaron a la historia y a la literatura a la mesa, y sus exposiciones fueron supremas. (Exagero al decirlo, pero así es.) Obviamente, la presencia de los autores jóvenes no se hizo esperar. Zazil Collins, Adriana Marusía Márquez y Dafne Guerra, de la FFyL, presentaron unos trabajos que superaron hasta sus propias expectativas. No cabe duda que la juventud acabará por imponerse.
Con los precedentes de los primeros días, no cabe duda que la jornada de hoy debía ofrecer lo mejor de su cosecha de investigaciones. Cierto es. Entre decanos y noveles, los trabajos de Rocío García, Lourdes López, Marcela García y José Ulises Velázquez dejaron más que satisfecho al público que presenció sus respectivas intervenciones. Y para un buen comienzo, basta un gran final, la última charla corrió a cargo del escritor Óscar de la Borbolla, quien, como siempre, dejó estupefacto y cariacontecido al público cuando habló de sus obras, la estrategia narrativa que les aplica, pero sobre todo, que en estos días, toda frontera (literaria, periodística, historiográfica, la que sea) acabará por perderse en el maremagno de los tiempos cambiantes que hoy nos circundan.
En una palabra, un coloquio que no reparó en presencias de investigadores avezados, agudos y meramente brillantes. Ojalá que sus investigaciones deriven próximamente en una memoria, porque al talento digno es darle alas y, por ende, acabe de borrar todo tipo de fronteras. Nuevamente, felicidades a todos.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Jornadas Porfiristas

Gracias a la siempre certera iniciativa de la historiadora Irma Hernández Bolaños, el coloquio Porfirio Díaz y su época (también conocido como Jornadas Porfiristas) llegó a buen término en la FES-Acatlán del martes 2 al jueves 4 de septiembre. El objetivo primordial es revalorar una época y no hacer mera apología.
El martes 2, la prensa porfiriana fue vista con las perspectivas certeras y muy originales de la diseñadora gráfica Ana Cárdenas, y las historiadoras Laura Edith Bonilla. Claudia Velázquez Ortega y Diana Orozco, cuya ponencia sobre Laureana Wright siento que marcará una nueva pauta en investigaciones sobre la biografía en México. Una historia muy "a la manera de Plutarco", según palabras de Enrique Krauze. Pero mucho antes, Ana Cárdenas dejó bastante satisfecho al respetable con una línea de investigación muy original donde se combinan el diseño y la historia. Una felicitación para todas ellas. Por la tarde, la vida de las ciudades porfirianas fue tratada desde los ángulos de las costumbres, la nota roja y la literatura. Irma Hernández Bolaños nos llevó de la mano por los hábitos y los paseos de la sociedad porfiriana, mientras que Sebastián González y Graciela Flores se adentraron por los oscuros caminos de la nota roja, y Karla Vázquez hizo escala en la literatura con su ponencia sobre Santa, de Federico Gamboa. (Y del moderador, mejor ni mencionarlo, porque por poco y les aplicaba el ¿Por qué no te callas?)
El miércoles 3, entre circo, modas y educación para niñas se pasó la mesa, cuya presencia de Teresa Vega, Fabián Mandujano y Zaira Jiménez hizo de ésta una verdadera demostración de maestría y buena investigación. Y en la tarde de ese día, hicieron lo propio Miguel Ángel Cerón, Hugo Cardoso (arroz de todos los moles en lo que a coloquios se refiere), Mariana Rivera y Guadalupe González (a quien, por cierto, felicitamos por su reciente titulación). Aunque Cerón nos abrió el apetito con su ponencia algo gastronómica, fue el trabajo de Guadalupe quien se llevó las palmas sobre el intento de invasión a México por parte de Guatemala, aunque sabemos que la "invasión" se logró gracias a la literatura, porque dos insignes guatemaltecos, Augusto Monterroso y Otto-Raúl González tomaron a México como su nueva patria. Ver para creer.
El último día, es decir, el jueves 4, no estaría exento de sorpresas gratas. Por un lado, ponentes de alto calibre, como José Trinidad Cázarez, nuestra Rosalía Velázquez, Elizabeth Diana Rojas, Fernando López García y el siempre combativo Carlos Rentería hicieron de su mesa de exposiciones un verdadero tour de force en lo que a investigaciones se refiere. Los temas, aunque ya conocidos en otros foros, no dejaban de generar una enorme atención hacia el respetable. Y como la inteligencia no tenía tiempo de moderarse, a las 4 p.m, la presencia de un importante historiador, el británico Paul Garner (autor de una biografía sobre Porfirio Díaz) hizo la tarde muy llevadera. Su exposición, aunque corta, dejó complacidos a los asistentes e hizo enfásis en las posturas sobre Díaz que hoy en día imperan. Aún así, felicitó a todos los participantes por este encomiable esfuerzo.
Y para un buen comienzo, basta un final espectacular, dio comienzo la última mesa del coloquio, magistralmente moderado por la comunicadora Leyvi Castro, secretaria auxiliar del Programa de Investigación, lugar donde se llevaron a cabo todas las ponencias. En primer lugar, Evelia Almanza habló sobre un autor muy caro a ella, Alfredo Chavero; luego Beatriz Padilla Gálvez y Patricia Montoya hicieron lo suyo, para después darle la palabra a Alejandro Bolaños (con una ponencia muy buena, por cierto) y cerrar el chou con la presencia de José Ulises Velázquez, cuyo texto sobre La ronda de las generaciones de Luis González y González dejó cariacontecido al público asistente. (Bueno... eso dicen.) Aun así, fue un coloquio espectacular, cuya experiencia debe servir de inspiración para próximas investigaciones y si esto es el primer paso para revalorar la figura de Porfirio Díaz, no cabe duda que seguiremos adelante.
¡¡Muchas gracias a todos!!

jueves, 4 de septiembre de 2008

Juan José Arreola: juglar de 90 años

La jalisciense ciudad de Zapotlán el grande (hoy Ciudad Guzmán) ha dado al mundo tres talentos únicos en su género: José Clemente Orozco, Consuelito Velázquez y Juan José Arreola, quien nació un día como hoy, hace 90 años, y cuya obra literaria sigue con la frescura primigenia con que nació al mundo de las Letras.
Nacido en el seno de una familia numerosa, Juan José Arreola Zúñiga tuvo desde niño una enorme inclinación por las letras, mismas que primero hallaron en la palabra hablada su primer vehículo para la expresión. Durante la Cristiada, Arreola en vez de elegir una escuela de gobierno o un seminario clandestino, simplemente se puso a trabajar por invitación de su padre. ¡¡Qué no hizo!! Entre vendedor de tepache y calzado, criador de pollos, fue en su oficio de encuadernador donde las letras ya nunca lo abandonaron. Con éstas sobre la espalda, en 1938 viajó a la ciudad de México para buscar su destino y, por qué no, para ganarse la vida. (Cuatro paisanos suyos, Juan Rulfo, José Luis Martínez, Antonio Alatorre y Emmanuel Carballo, también harían lo propio.)
Creador de revistas tempraneras como Eos y Pan, Arreola aprovechó estos foros de expresión para publicar sus primeras obras, las cuales se hallan a caballo entre el ensayo y la narrativa; característica fundamental de dos de sus autores admirados: Giovanni Papini y Jorge Luis Borges. Su primer cuento, "Hizo el bien mientras vivió" (1943), marcó el nacimiento de un cuentista non. Pero fueron su cuento Gunther Stapenhorst (1946) y su primer libro Varia invención (1949) quienes le dieron la carta de ciudadanía literaria.
Como la palabra seguía haciendo mella en el ser y hacer de Arreola, ésta lo llevó a trabajar en dos lugares que fueron, por así decirlo, sus universidades: el Fondo de Cultura Económica y El Colegio de México. (Convivir con Alfonso Reyes, en sí, ya era el privilegio más grande.) Pero en esos lugares, ofreció traducciones, correcciones de galera e inclusive allí nacieron más libros suyos como Confabulario (1952), Bestiario (1958) -el cual, dice la leyenda, fue transcrito por José Emilio Pacheco-, La feria (1963) -su única novela-, y Palindroma (1971).
Pero su admiración por la palabra sobrepasaría la frontera de la página impresa y esto lo demostró a carta cabal en el teatro. Después de hacer sus pininos en el teatro universitario, dirigido por Fernando Wagner y Rodolfo Usigli, viajó a París para perfeccionarse y llegó a trabajar en la Comédie Francaise, al lado de Jean-Louis Barrault. Y como la declamación, desde niño, le atraía mucho, la poesía de grandes autores como Ramón López Velarde y Pablo Neruda dicha por su propia voz acababa por maravillar al respetable. Arreola le daba un nuevo sentido a la creación literaria que no era propiamente suya, tal y como lo hace un juglar con los jugares y cantares del tiempo vivido. Además, gracias a sus diálogos (o monólogos) televisivos, nos hacía descubrir otros tiempos, otras palabras. Sin embargo, el 4 de diciembre de 2001, Juan José Arreola dejó este mundo y viajó hacia otros horizontes donde compartir la experiencia de la palabra. (Un juglar nunca puede estarse quieto en un solo lado, ¿no creen?)
Hoy que la rueda gira noventa veces, es preciso acercarse a las obras de Juan José Arreola: las escritas, cuya frescura y peculiaridad siguen maravillándonos, y las habladas, es decir, los programas televisivos y las transcripciones de sus múltiples entrevistas. El mejor homenaje de todos es leerlo y cada quien sabrá expresarnos su experiencia arreoliana porque, y no me pico de original al decirlo, hay un "antes de Arreola" y un "después de Arreola". Luego de leerlo, ya la vida no es la misma. Muchas gracias.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Javier Garciadiego en la Academia

La noche de ayer, para la historiografía mexicana comenzó una nueva era con el ingreso de Javier Garciadiego (por todos conocido y quien nos lleva de la mano por la historia de la Revolución mexicana cada sábado por la mañana) a la insigne Academia Mexicana de la Historia, y cuyo discurso de ingreso fue respondido, a todas luces, por el egregio Enrique Krauze. Una ceremonia como ninguna otra.
Desde antes de las 6 p.m, ya comenzaban a llegar los asistentes a la sede de la Academia, ubicada en el número 21 de la Plaza Carlos Pacheco, a unas cuadras de la Ciudadela. Rosalía Velázquez, doña Conchita Estrada, su mamá, Paulina Martínez y un servidor llegamos al filo de las 7 p.m, muy a tiempo para el evento, sin embargo, no contábamos con que el auditorio estaba a su máxima capacidad, por lo que tuvimos que recargarnos en una de las paredes del lugar, demasiado cerca de los camarógrafos de Cadena Tres, Canal 22, entre otras televisoras. Minutos antes de la ceremonia, quien escribe se la pasó saludando a varias caras conocidas que habían hecho escala en la Academia. Primero, a José G. Moreno de Alba, Director de la Academia Mexicana de la Lengua, luego a Elvia Luna y Mónica Pérez Roldán, a quienes conocí en el INEHRM; obviamente a Josefina MacGregor, Georgette José y, the last but not the least, a mi queridísima Ascensión Hernández de León-Portilla, quien me dio una buena nueva: su ingreso a la Academia de la Lengua está programado para finales de enero de 2009, evento al cual estaría cordialmente invitado.
A las 7 p.m, la directora de la AMH, Gisela von Wobeser, le dio a Garciadiego la más cordial de las bienvenidas y dijo que su ingreso fue aprobado por unanimidad, cosa por la cual la institución debe sentirse más que orgullosa. Luego de tan sinceras palabras, Javier Garciadiego Dantan procedió a leer su discurso de ingreso con el título "La entrevista Díaz-Creelman". Un texto muy certero en sus posturas, pero también escrito de forma magistral, cosa que le otorga un sello de distinción a sus obras. Obrita que sigue fiel la línea trazada por Rudos contra científicos y Porfiristas eminentes (1996), La Revolución mexicana (2003), Alfonso Reyes (2004), Introducción histórica a la Revolución mexicana (2006), y Cultura y política en el México posrevolucionario (2006). Al final de su discurso, el aplauso del público era inevitable.
Pasadas las 8 p.m, Enrique Krauze, en su respuesta, mencionó que a principios de los años 80 tuvo la fortuna de conocerlo, dado que Krauze trabajaba en su serie Biografía del poder y gracias a Javier Garciadiego, tuvo acceso a la bibliografía necesaria para el perfil de Venustiano Carranza. Además de bien ponderar su impecable letra Palmer, reconoce que hay tres virtudes capitales en él: generosidad, humildad y caballerosidad. Finalmente, Krauze agradece el ingreso de Javier Garciadiego a una benemérita institución cuya pasión por la Historia aún sigue ganando muchas batallas. Y como corolario de la ceremonia, el nuevo recipiendario de la silla 12 (cuya última ocupante fue Beatriz de la Fuente, a quien el historiador profesaba una enorme admiración) fue investido con la venera que lo distingue como nuevo miembro de la AMH.
Al final de la ceremonia, además de departir vinos y canapés con Rosalie, Paulina, Georgette y Josefina, me encontré con Jean Meyer, quien con el rostro cariacontecido, me comentó que le habían volado su dotación de revistas Istor. (Seguro que fue la mar de gente que atiborró el recinto, pero quién sabe.) De cualquier forma, con estos incidentes aislados, podría decirse que fue una ceremonia de lo más sonada. Antes de irme, felicité al Dr. Garciadiego por su ingreso y le prometí dos cosas: ser de los primeros en asisitir a una conferencia suya en el ciclo Historia, ¿para qué?, y pedirle su discurso de ingreso, puesto que ya no alcancé una fotocopia del mismo. Ojalá que así sea.
Cierro estas líneas con una cosa más: al tomarnos una copa de vino (la del estribo) Paulina Martínez y quien escribe nos hicimos una promesa solemne: en un futuro próximo, ingresar a la Academia Mexicana de la Historia. (Ella y yo sabemos cómo y por qué.) Sólo el tiempo...

domingo, 31 de agosto de 2008

Las crononautas de la blogósfera

Desde hace tres años, gracias a la ocurrente idea del israelí Nir Ofir, el 31 de agosto se instituyó el Día Internacional del Blog, como una manera de homenajear a este singular espacio en la red, donde todas las perspectivas (sean del tipo que sean) tienen cabida en la internet. Y para participar dentro de semejante celebración, cada bloguero (hispanización de la palabra blogger) debe recomendar cinco espacios de su predilección y con distinta temática, para así motivar el intercambio de informaciones. Y como Nueva República de Babel no quiere quedarse atrás, paso revista a cinco bitácoras en red dignas de mi atención.
  1. A mis 95 (http://amis95.blogspot.com/): Nacido como regalo cutre por parte de su nieto, la española María Amelia, luego de cumplir 95 años, dedica este espacio para compartir sus experiencias como una mujer que ha visto y sentido todo. Nos cuenta sus lecturas, viajes, simpatías culturales e incluso se da tiempo para darle una severa lección a quien no coincide con sus palabras. Leer a María Amelia siempre es una delicia porque sus impresiones siempre despiertan los sentidos; además, varias de las cosas sencillas de las que nos habla, suelen tener más profundidad que cualquier tratado de filosofía. En una palabra, tiene el entusiasmo a flor de piel. Y, por último, luego del fallecimiento de la australiana Olive Riley, María Amelia se convirtió en la bloguera más decana de la red, pero no por ello seguirá sorprendiéndonos con nuevas cosas que plasma en su blog. Para ella, ¡¡mil gracias!!
  2. Julia Cuéllar (http://juliacuellar.blogspot.com/): A la par de su trabajo periodístico en varias publicaciones, la mexicana Julia Cuéllar toma por asalto la blogósfera con una serie de reflexiones sobre el quehacer de la cultura y la experiencia que ésta conlleva. Nos cuenta sus lecturas (y las perlas de sabiduría que en éstas encuentra), sus viajes, sus expectativas, pero sobre todo, para saber que el siguiente día nos depara nuevas y gratificantes sorpresas. Si María Amelia es entusiasmo, Julia Cuéllar es persistencia. Siempre será grato coincidir con ella. De verdad.
  3. Lacónica (http://nobuhardilla.blogspot.com/): Una joven poetisa argentina, Lacónica, nos presenta una obra poética que goza de cabal salud, es decir, cuyas imágenes son de una frescura impresionante, que no le pide nada al resto de la poesía producida en su país. Si he de emparentarla con una tradición, sin duda sería con las obras de Oliverio Girondo, César Vallejo y Vicente Huidobro: creaciones que, sin importar el tiempo transcurrido, aún conservan inmutables sus imágenes; sino de una poesía, cabe decirlo, atemporal.
  4. La aguja que lleva el hilo (http://obbeche.blogspot.com/): Creada hace algunos años por una amiga nuestra, María Luna, es una suerte de crónicas sobre la vida misma. Entre amores y desamores, viajes sedentarios y lecturas a diestra y siniestra sobre el mundo, nos cuenta su vida con todo y sus resultados. Una de sus peculiaridades, es concederle importancia a las señales que aparecen a lo largo de la vida, sea para confirmar, sea para cambiar sus cartas de navegación. Hace semanas, se anunciaba su inminente fin, pero por ahora entró en primavera pospuesta.
  5. Mariposa Amarilla (http://mariposaamarilla.blogspot.com/): Gracias al ocio británico de Daniela Sandoval, nació este blog dedicado a contar las andanzas y maestranzas de una mexicana en Inglaterra (con escalas en España, Alemania y Portugal), mismas que le han permitido conocer un lado del mundo entre extraño y peculiar. Como en las bitácoras anteriores, describe el mundo que le rodea, pero también juega con nosotros a través del recuerdo, que lo mismo va del cine a la literatura y, claro está, la Historia. Los primeros capítulos se desarrollaron en Birmingham y ahora los más recientes tienen a Londres como escenario. Aunque sus colaboraciones salgan de manera esporádica, siempre será un privilegio leerla. De cualquier forma, Londres, como el París de Enrique Vila-Matas, no se acaba nunca.
En realidad, son tantos los blogs de los que podría hablar, pero ahora decidí ocuparme de cinco por una sola razón, además de entrarle a las celebraciones por el Blog Day: comparto con sus creadoras el gusto por la vida, por sentime parte del mundo ya sea por lo que leemos, escuchamos y/o sencillamente, vivimos. Somos, si se me permite el término, una suerte de crononautas de la blogósfera, porque navegamos en el tiempo recobrado gracias a la escritura en red. De cualquier forma, siempre habrá nuevos puertos donde podamos hacer escala obligada y, para ello, aún nos queda un largo y gratificante viaje. Gracias mil.

sábado, 30 de agosto de 2008

Eleni Karaindrou: la memoria recobrada

En la historia de la música, es contada la presencia de mujeres dedicadas a la composición. Sin embargo, no debemos lamentar del todo esa circunstancia, puesto que hay presencias que llenan todos los huecos habidos y por haber con una prístina obra que rebasa tiempo y espacio. Una presencia importante es la compositora griega Eleni Karaindrou, cuya obra musical ha realizado en su mayoría gracias al trabajo fílmico de su compatriota Theo Angelopoulos.
Nacida en Teichio, Grecia, el 25 de noviembre de 1939, estudió, además de composición musical, arqueología e historia en la Universidad de Atenas; carreras que perfeccionó en la ciudad de París cuando realizó una especialidad en etnomusicología. Precisamente, estos estudios le permitieron acercarse a la música tradicional de su país y que, visto de una manera general, forman parte de ese particular estilo de composición que tanto la caracteriza. En 1975, comenzó su carrera componiendo las partituras para películas, teleseries y documentales, además de catapultar a la cantante María Farantouri. Fue hasta principios de los años 80 cuando conoce al cineasta Theo Angelopoulos, con quien colabora hasta la fecha, componiendo partituras de excelente calidad musical.
Parte de la magia (si así se le puede llamar) de la colaboración de Karaindrou con Angelopoulos, es en la manera como logra compaginar los caracteres de los personajes con el medio que les rodea. En El apicultor (1986), una pieza con toques de rock, describe los problemas del protagonista cuando encuentra a una lolita punk que le mueve completamente el tapete. En Paisaje en la niebla (1987), la inocencia de dos niños que buscan a un padre hasta ahora inexistente, se describe en una tonada sencilla pero triste, cuya finalidad, indirectamente, es conmocionarnos a tal grado que su sufrimiento es también el nuestro. Y en La eternidad y un día (1998), no sólo nos invita a sufrir, sino también a gozar con las últimas horas del protagonista, en cuya travesía final descubre el valor de las palabras y, por qué no, de la música. (Precisamente, en este score, Karaindrou recupera parte del bagaje musical de Grecia, introduciendo cantares de boda y melodías tradicionales de provincia.) Pero el verdadero tour de force en su obra se nota a todas luces en La mirada de Ulises (1995), donde una sola melodía juega con el protagonista, en una suerte de variaciones en torno al mismo tema, como un Odiseo balcánico en un viaje sin final aparente.
Aparte de sus colaboraciones con Angelopoulos, con quien tiene planeada la confección de una Trilogía sobre la Grecia del siglo XX -de la que El prado en llanto (2004) es apenas el principio-, Eleni Karaindrou incursionó en los terrenos de la ópera con su versión de Las Troyanas (2001), de Eurípides. Pero la música para cine parece ser que gozará de su talento por muchos años más.
E. M. Cioran decía que "toda música verdadera nos hace palpar el tiempo". En Eleni Karaindrou, es la memoria recobrada, porque después de un tiempo transcurrido, siempre es vital regresar al origen, sea cual fuere el destino final. Además, sus composiciones, fuera del ambiente donde surgieron, las películas de Theo Angelopoulos, rebasan todo tiempo y espacio y, claro está, nos hacen vivir la experiencia de la memoria recobrada. Finalmente, para describir la obra de Karaindrou sobran las presentes líneas, así que mejor los invito a que vivan con plenitud esa experiencia escuchando su música. Ésa sí dirá todo y más. ¿A poco no?

miércoles, 27 de agosto de 2008

Libretas de segunda mano

Cada vez que alguno de mis hermanos mandaba a la basura un cuaderno casi en buen estado luego de un ajetreado ciclo escolar, sin pensarlo más de 30 segundos, lo rescataba de donde quiera que estuviese, y así lograba darle un poco más de tiempo de uso, para después, ya consumada su función, destinarlo al cesto de la basura. Para algunos de ustedes, seguro esta circunstancia es la versión extrema de la cultura del reciclaje. Sí y no. Sí, por aquello de la conciencia ecológica, y no, por la importancia que tiene como objeto. Pero vayamos por partes.
Si nada más diez hojas fueron empleadas y el resto no, sencillo, arranco con cuidado las partes garabateadas, forro las tapas con algún cartelito que me gusta y voilà!!: listo para un nuevo ciclo de casos y cosas. Sin embargo, la utilidad que le doy no reside en la escolar. Para nada. Más bien se debe a un vicio de escritor, a un placer culpable que tengo: a manera de libro de memoria (mal llamado diario) donde cumplo con la prístina obligación de escribir los sucesos de mi vida, los que mi maltrecha memoria me permite plasmar, aunque para ello me ayuden algunos objetos que intercalo entre los párrafos escritos con tinta verde. Folletos, boletos de transporte, notas autógrafas de los viejos y nuevos amigos, la servilleta del café y/o restaurante donde comí alguna vez, en fin... todo se integra a la libreta y cada vez que, por casualidad, la encuentro entre toda la avalancha de papeles, la memoria, como un título de Vladimir Nabokov, habla.
Además de estas libretas de segunda mano que se vuelven, luego de una sesión de cortar y pegar, en mis sinceras confidentes, hay otro tipo a las que también el tiempo posterga su final cuando llegan a mis manos. Agendas del año de la pera, cuadernillos de carácter publicitario y programas de mano (como los que entregan en la Feria de Minería, por ejemplo) me sirven como minutarios emergentes, es decir, donde anoto una cita textual que no debo olvidar, el teléfono y/o e-mail de una persona, la lista de compras o las ideas al vuelo cuando la inspiración te agarra trabajando. Para este tipo de minucias (según como se vea), cualquier pedazo de papel sirve, pero para mantener presentes estas cosas, bien que funcionan. Además, su naturaleza efímera obliga a vaciar su contenido en libretas más grandes cuando éste lo amerita. Y, sin embargo, nunca pasan de la primera página.
Mientras escribo estas líneas (en paralelo con la redacción de ¡¡tres ponencias!!), en la parte izquierda de mi escritorio tengo dos de esas libretas: una servía como directorio y la otra sí es completamente una libreta escolar, porque la rescaté de un salón horas antes del comienzo de las vacaciones universitarias. Ahora que las tengo en mis manos, agradezco sobremanera todas las cosas que apunté en éstas, porque veo que el tiempo no se me ha escapado de las manos y algunos de los datos anotados, lo mismo sirven para una conferencia magistral que para un dropping-name después de cenar.
Después de escribir todo esto, veo que mis libretas nunca serán de segunda mano, porque con la batalla que dan, abarcan una tercera, cuarta o hasta quinta mano. Ustedes, ¿qué piensan?

lunes, 25 de agosto de 2008

Homenaje a Alvaro Mutis

[Hoy, el poeta colombiano Álvaro Mutis cumple 85 años; además de celebrar una vida llena de experiencias y de una pasión desmedida por la escritura, también celebramos una obra literaria única en su género, donde todas las pasiones humanas se encuentran a flor de piel, encarnadas en aquel personaje atemporal de su invención: Maqroll el gaviero. Para unirme a la celebración, comparto con ustedes un poema suyo, el cual resume toda una vida, porque el mejor homenaje que se debe hacer a un escritor, es leerlo con devoción, sin duda alguna. ¡¡Felicidades, poeta!!]


Pienso a veces...

para Alejandro Rossi
Pienso a veces que ha llegado la hora de callar.
Dejar a un lado las palabras,
las pobres palabras usadas
hasta sus últimas cuerdas,
vejadas una y otra vez
hasta haber perdido
el más leve signo
de su original intención
de nombrar las cosas, los seres,
los paisajes, los ríos
y las efímeras pasiones de los hombres
montados en sus corceles
que atavió la vanidad
antes de recibir la escueta,
la irrebatible lección de la tumba.


Siempre los mismos,
gastando las palabras
hasta no poder, siquiera, orar con ellas,
ni exhibir sus deseos
en la parca extensión de sus sueños,
sus mendicantes sueños,
más propicios a la piedad y al olvido
que al vano estertor de la memoria.
Las palabras, en fin, cayendo
al pozo sin fondo
donde van a buscarlas
los infatuados tribunos
ávidos de un poder
hecho de sombra y desventura.


Inmerso en el silencio,
sumergido en sus aguas tranquilas
de acequia que detiene su curso
y se entrega al inmóvil
sosiego de las lianas,
al imperceptible palpitar de las raíces;
en el silencio, ya lo dijo Rimbaud,
ha de morar el poema,
el único posible ya,
labrado en los abismos
en donde todo lo nombrado
perdió hace mucho tiempo
la menor ocasión de subsistir,
de instaurar su estéril mentira
tejida en la rala trama de las palabras
que giran sin sosiego en el vacío
donde van a perderse
las necias tareas de los hombres.
Pienso a veces que ha llegado la hora de callar,
pero el silencio sería entonces
un premio desmedido,
una gracia inefable
que no creo haber ganado todavía.