viernes, 17 de agosto de 2007

Investiduras recientes

En pláticas con el Consejo Femenino de Gobierno, hemos tomado una resolución que llevará a buen puerto las subsecuentes acciones de la Nueva República de Babel. En primer lugar, darle la bienvenida a una nueva Consejera: la diseñadora gráfica Monserrat Montes de Oca, cuyas certeras observaciones en pro del diseño y de la difusión cultural, han hecho méritos por sí mismos y con su reciente ingreso, esperamos que sus ideas se cristalicen y den buenos frutos. Y, por otro lado, gracias a los intereses comunes y a una sana convivencia, Irma Hernández Bolaños, historiadora decimonónica e investigadora de amplio deportivismo, se integra oficialmente al Consejo Femenino de Gobierno.
Para ellas y las tripulaciones de sus naves, va mi sincera felicitación y sólo me resta darles la bienvenida. ¡¡Enhorabuena!!
Atte.
La Presidencia de la Nueva República de Babel

martes, 14 de agosto de 2007

Clío también es una telenovela

La semana pasada concluyó con la muerte del actor y productor televisivo Ernesto Alonso, artífice de la telenovela en México. Y es un hecho meramente lamentable porque muere con él no sólo una tradición, sino también un inigualable estilo de hacer televisión, que alcanzó la cúspide con un preclaro ejemplo: la telenovela histórica, que no se debe confundir con la telenovela de época. (La toral diferencia entre una y la otra es que la primera se limita a recrear un suceso histórico con la mayor fidelidad posible, siempre y cuando no se pique de exageración ni de superficialidad, mientras que la segunda, con base a un tiempo determinado, se cuenta una historia por completo ficticia. Comparar, por ejemplo, Senda de gloria con Amor real raya en el nivel de la estupidez. Y aunque Carla Estrada intente seguirle la huella a don Ernesto, por más que lo haga, nunca llenará -¡¡ni con chochos!!- el inmenso hueco que dejó el Señor Telenovela.) Pero volvamos al camino por andar.
En 1952, el primer encuentro de Ernesto Alonso con la telenovela histórica se concretó gracias a su primer trabajo en torno a la figura de Sor Juana Inés de la Cruz. Por desgracia, no pasó de ser una ilustración cual estampita de papelería. Y siguió adentrándose por los senderos de Clío, con producciones más decorosas como Carlota y Maximiliano, Los Caudillos, La Constitución (donde consta la única actuación de María Félix en la pantalla chica) y El Carruaje (recién exhumada el año pasado por el fervor juarista). Todo esto entre las décadas de los 60 y 70: período que marca su primera época de telenovela histórica, misma que tuvo una extraña consecuencia: se desataron opiniones adversas -provenientes de altos mandos, regularmente- en torno a Carlota y Maximiliano, y la opción para equilibrar la balanza fue el posterior y casi inmediato estreno de El Carruaje, para quitarle el cochambre a un importante prócer. Cuestión de enfoques.
La segunda época (y la más gratificante de todas) surgió en 1987 con el estreno de Senda de gloria. La trama inicia en los úlitmos años de la Revolución mexicana (la Constitución de 1917 y los asesinatos de Zapata, Carranza y Villa) y termina con la expropiación petrolera decretada por el presidente Lázaro Cárdenas en 1938. Veinte años en la vida de los Álvarez, protagonistas de la serie, sí son algo. (Muchos de los que fuimos niños en aquellos años, supimos lo que era la historia de México gracias a esa producción, cuyo guión contó con el talento del dramaturgo Miguel Sabido y del poeta Eduardo Lizalde. Además, el tema de entrada, compuesto por Osni Cassab, siempre lo recordaremos.)
Tras varios años de absoluta discreción, en 1993 sale al aire la producción -hasta ese momento- más ambiciosa del teledrama histórico: El vuelo del águila, centrada en la vida y obra de Porfirio Díaz. Las polémicas no se hicieron esperar, por una o por otra cosa. (Lo dejo a su conciencia.) El guión contó con la maestría de dos historiadores importantes: Fausto Zerón-Medina y Enrique Krauze, cuyo primer volumen de su Biografía del poder fue el punto de partida. Innegable olvidar las magistrales actuaciones de Humberto Zurita y de Manuel Ojeda como Porfirio Díaz en sus distintas épocas; sin dejar a un lado las participaciones de Jacqueline Andere, Diana Bracho, Alma Delfina, Claudio Brook, y hasta una menos ostentosa Salma Hayek, por mencionar algunos. Y si le sumamos el encanto del legendario Enrique Rocha al narrar cada capítulo y la magistral música incidental compuesta por Daniel Catán, no negaremos que fue una telenovela inolvidable.
Se cierra una época de bonanza televisiva con La antorcha encendida, donde Ernesto Alonso retoma la guerra de Independencia como eje temático. (Por mucho superó a Los Caudillos, gracias a la pericia de los historiadores Fausto Zerón-Medina, Carlos Herrejón y Jean Meyer -cuyos Tambores de Calderón sí que tuvieron buena vela en ese entierro- y a los adelantos tecnológicos en materia de producción televisiva.) Sin embargo, de las tres que conforman el terceto narrativo, fue la menos lograda, porque aún con los adelantos técnicos y la buena pluma de sus asesores, no era meramente creible recrear los últimos años del siglo XVIII y los primeros del XIX. Pero la peculiar partitura de Jorge Avendaño Luhrs corrió con un poco más de suerte. Cosas que pasan.
Hasta la fecha, la televisora de San Ángel no ha retomado el concepto de la telenovela histórica por lo accidentado de sus costos y por un interés exagerado por darle cuerpo a sus noticiarios. Sin embargo, y gracias a la maravilla del dvd, los que fuimos niños cuando Senda de gloria y jóvenes con El vuelo del águila y La antorcha encendida, podemos volver a esos tiempos las veces que se quiera. Ah, y porque la historia está cada vez más viva, sea como sea. Y si gracias al encomiable trabajo de don Ernesto Alonso, muchas personas se adentran en el estudio de la historia, entonces él ya puede descansar en paz. Definitivamente. Porque Clío también es una telenovela. ¿O no? (La opinión final es suya.)

lunes, 13 de agosto de 2007

En la opinión de... Eunice Alpízar

Me gusta mucho la poesía [...], pienso que para poder escribir poesía se debe ser muy sensible y muy poco egoísta para poder compartir lo que se siente, o lo que intuimos sienten los demás. Y aunque muchos quisieran en momentos que la vida terminara en un segundo, justo después de la oscuridad, ella insiste en sobrevivir.
(Apunte rescatado, 11-mayo-2007)

viernes, 10 de agosto de 2007

¡¡¡Felicidades, Annette!!!

Es del conocimiento general que "detrás de todo hombre, siempre hay una gran mujer" y ello me obliga a rendir (con las siguientes palabras) un merecidísimo homenaje a una gran mujer, cuyas palabras, sueños y ahora proyectos, ya son parte de mi vida. Me refiero a la Consejera Fundadora de la Nueva República de Babel, Ana Cárdenas, cuyo cumpleaños es hoy, y no está de más recordarles a todas las ciudadanas, habitantes y viajeros de la NRB que las mujeres no tienen edad: son tan jovenes o tan maduras como quieran ser.
Hace un año, exactamente, conocí a Anita primero por las coincidencias gastronómicas; ello se debió a un curso sobre cocina y enseñanza. No me cupo duda que un sazón peculiar no lo encontraría en ningún lado: herencia de su mamá dos veces espectacular, Sarita. (¿Nobleza obliga? o ¿Lo que se hereda no se roba? Tal vez.) Pero la oportunidad para intercambiar impresiones, se dio en un ágape navideño, donde mi sueño por cristalizar un coloquio apenas era eso, un sueño. Gracias a sus múltiples talentos y a una curiosidad sin cortapisas, comenzó una aventura, la cual no dejaré de agradecerle.
Además de los proyectos para carteles, revisiones de ponencias y trabajos afines, me di cuenta que había encontrado en Annette a mi par y complemento: lo que uno sueña, el otro es capaz de concretar. (Y viceversa.) En ambos, se destila juventud, aunque también es una fortuna contar con sus palabras de aliento y uno que otro "jalón de oreja". Lo mismo escuchando a Josh Groban, diseñando carteles -es Diseñadora Gráfica, pues, y ¡¡hay que mostrar la casta!!- que corrigiendo trabajos para la maestría o impartiendo una clase. (Es una excelente maestra, sin lugar a dudas.)
Si en algún diccionario existiera la palabra Ana Cárdenas, su significado sería, sin temor a equivocarme, este: versatilidad. Porque tantas cosas, tantas ideas y con un ímpetu a prueba de balas (es decir, envidias y malas pasadas), merecen materializarse gracias a su mirada, a su innegable talento, que lo mismo va de la cocina al salón de clases y de las aulas universitarias a su impresionante amor por la cultura. En una palabra, alta cocina y diseño versátil. ¿Debería decir también alto diseño y cocina versátil? Ella sabe a qué me refiero.
Annemarie: Celebro hoy tu cumpleaños con un firme deseo: que sigas igual de versátil, siempre atenta y, sobre todo, con una cordialidad que sólo aparece en el mundo, no sólo cada siglo, sino ¡¡cada milenio!! Porque la verdad mereces eso y más. (Las celebraciones en tu honor en la NRB ¡¡no te alcanzan!! Oye, como que deberíamos festejarte más seguido, ¿verdad?) También le deseo una larga vida a tu Principado, donde tus sueños, chocolates y caramelos, se logran o, al menos, se alcanzan. Mis felicitaciones también van para don Jorge y Sarita, tus papás, por tener una hija sin igual.
Ante todo esto, y faltándome palabras para la ocasión, solamente me queda decirte:
¡¡¡Felicidades!!!

lunes, 6 de agosto de 2007

Nuevo Gabinete Neobabélico (2007-2008)

Ciudadanas y habitantes de la Nueva República de Babel:

Hace una semana, luego de las vacaciones de dos importantes Consejeras, tomé la decisión de reorganizar el gabinete de la NRB. Durante varios días, estuve evaluando el desempeño y la activa participación de cada una en todas las empresas que llevó a cabo la Presidencia, desde el nacimiento del Principado de Annemarie, hasta la celebración de los cumpleaños y las vacaciones de las Consejeras. Luego de este proceso de certificación, muy pocas fueron ratificadas en su cargo, y el resto, qué remedio, se le cambió de puesto. El gabinete neobabélico quedó de la siguiente manera:
  1. Ana Cárdenas (Gobernación)
  2. Ericka Mildred Aguilar (Hacienda)
  3. Laura Cabrera (Educación)
  4. Rosalía Velázquez (Trabajo)
  5. Verónica del Toral (Comunicaciones)
  6. Paulina Martínez (Salud)
  7. Alicia Puga (Relaciones Exteriores)
  8. Nora de la Cruz (Cultura y Bellas Artes)
  9. Daniela Sandoval (Turismo)
  10. Eunice Alpízar (Economía)
  11. Pilar Máynez (Función Pública)
  12. Claudia Salazar (Seguridad)
  13. Juliana Castellanos (Defensa)
  14. Ana Laura Díaz (Investigaciones Lingüísticas)
  15. Araceli González (Investigaciones Históricas)

Además, he decidido nombrar como ciudadanas neobabélicas honorarias a las historiadoras Patricia Montoya e Irma Hernández Bolaños; a la investigadora Elisa Cuevas, y a la escritora Claudia Chantaca, por sus contribuciones al sano desarrollo de la Nueva República, esperando que no sean las últimas. ¡¡Gracias!!

Por esto y más, les agradezco su espera y paciencia y ¡¡larga vida a la Nueva República!!

Atte.

La Presidencia de la Nueva República de Babel

jueves, 2 de agosto de 2007

Cinco placeres culpables de un adicto al súper

Hace poco más de un mes, uno de mis artículos semanales, El indiscreto encanto del súper, generó cierta conmoción por parte de tres importantes consejeras de la NRB, de las cuales sólo recibí la más inusitada de las ovaciones. Ahora bien, y luego de una visita fast track con tal de obtener cambio para regresarme a casita, y sin fingir demencia, va que va mi Top Five de mis Placeres Culpables del Súper.
  1. Pasar cerca de una hora leyendo magazines en el departamento de Libros y Revistas. (Claro está que un neobabélico como quien escribe, primero tomaría partido por los libros, pero ésta es la mejor oportunidad para refinarse todas las revistas habidas y por haber. ¡¡Y sin discriminación de cualquier tipo!!) Me declaro culpable de leerme GQ, Quien, Cosmopolitan, Vanidades, Marie Claire, además de TV Notas, Rolling Stone y Cinemanía, con mis consabidas escalas en Letras Libres, Gatopardo y Nexos, mientras veo qué debo comprar.
  2. Echarme un volado para saber qué artículo del departamento de Dulcería me llevaré. (Para quien acepta una irrefrenable adicción al chocolate relleno de tequila, ron o rompope, no hace falta, pero cuando se trata de cambiar la rutina, aquí no hay de piña; aunque una lata de caramelos con sabor a cereza sea una forma depurada -no menos elegante- del soborno. Cuestión de enfoques.)
  3. Caminar, cual pasarela de Karl Lagerfeld, por el departamento de Papelería. (No es para menos, dada la importancia de dicho lugar en estos días, donde el regreso a clases de los peques de Primaria y de los teenagers de la Secundaria es más peligroso que un plantón en Reforma.) Porque a la hora de seleccionar artículos para su postrera compra, casi a punto de dejar esa sección, a última hora regresamos para: A) Devolverlos y tomar otros de menor precio, B) Tomar más artículos de la misma categoría o C) Ninguna de las anteriores. La vueltecita que se da para hacer cualquiera de las tres opciones, se asemeja al contoneo de una modelo en pasarela del fashion designer de su elección.
  4. Adquirir el síndrome de Homero Simpson frente a un anaquel de galletas, pastelitos y pan dulce. O sea, destilar litros y litros de baba con el solo hecho de ver la variopinta gama de productos para satisfacer los apetitos del más acérrimo gourmet-gourmand. Desde un presidencial surtido de galletas finas hasta las arrebatadoras pero sencillas mantecadas. (Mmmm... mantecaadaas...)
  5. Brincar de caja en caja, para finalmente colocarme en la primera que elegí. (Lo siento, en esto me declaro completamente culpable, casi para cadena perpetua, por ello. Pero siempre que aplico la Ley de Monsieur Etorre, hago lo mismo.)

Y luego de tamaña terapia, invito a ustedes para que también se destapen y digan cuáles son sus placeres culpables del súper. De verdad, ¡¡sí que sería bueno!!

[P.S. Como complemento a este artículo, en la Galería de la Memoria está el soundtrack idóneo para estas confesiones. ¡¡Qué lo disfruten!!]

lunes, 30 de julio de 2007

El Cantante de la Semana: Joan Manuel Serrat

Hace algunos días, navegando por las aguas de la Información, me encontré una frase que transpiraba verdad por los cuatro costados: Música de padre y madre, no hay ninguna. Y ello obligó a la memoria a hacer acopio de fuerzas para dejarla hablar. El resultado fue el siguiente.
En colaboraciones anteriores, hablé sobre la música de Mecano como parte de mi vida, la cual fue definida por la multiplicidad de sus temas. Sin embargo, ése aprendizaje no estaría completo sin otra presencia ibérica: Joan Manuel Serrat. Gracias al equilibrado (en ese entonces) gusto de mis padres, mi acercamiento a la obra del cantautor catalán fue de lo más extraño. Sea en el coche, acompañando a mi papá, sea en casa, mientras mi mamá hacía el quehacer, siempre escuchaba el mismo cassette con una eximia selección serratiana. (Al principio, me pareció algo aburrido, pero el tiempo terminó por convencerme, para luego convertirme a su culto.)
En los extraños días de la preparatoria, siempre regresaba a Serrat. Gracias a sus canciones (algunas, poemas de Antonio Machado y Miguel Hernández) supe que mi vocación se encaminaba hacia la literatura. Y no era para menos, porque el primer libro de poesía que compré fue una antología de Miguel Hernández, y, claro, buscaba el poema -"Elegía (a Ramón Sijé)", por ejemplo-, para después cantarlo. (Siempre las lágrimas hacían de las suyas, al final de ello.)
Como todo los géneros musical que pasaba por mi vida, Serrat tuvo su respectivo impasse, cosa que no duró mucho tiempo, porque adquirí el compacto El gusto es nuestro. Serrat, acompañado por los infaltables Ana Belén y Víctor Manuel San José y el inverosímil Miguel Ríos, se atrevió a cantar sus propias canciones y las de los demás, de una manera verdaderamente única. ("Cantares", acompañado por Miguel Ríos, es una obra maestra; "Paraules de amor", en voz de Ana Belén ¡¡y en catalán!!, se vuelve una delicia, y "M'en vaig a peu" con Víctor Manuel, se convierte en un himno para todo.) Y, claro, regresé al camino poético del catalán.
Sin embargo, en la dispar obra serratiana, no todo es conmoción. La frescura de sus primeros discos y sus respectivos éxitos, no se ha perdido del todo. (Es más, ¡¡hasta son más jóvenes que nosotros!!) Si comparamos esto con las últimas producciones (Sombras de la China, por ejemplo), vemos que sigue patente su interés por contarnos una historia, pero ahora se toma demasiado tiempo en hacerlo. (Claro está que el tiempo termina por rallentizar las cosas, pero en este caso, sí que se pasa de tueste.) Aún así, Serrat es único.
Ahora, en estos tiempos donde se ha perdido hasta la capacidad no sólo de soñar, sino de asombrarse cada día con los casos y cosas que nos trae la vida, siempre es oportuno regresar a las canciones de Joan Manuel Serrat, y saber que el sur también existe, y que hoy puede ser un gran día, para planteárselo así. Ni duda cabe de ello. (Y una sugerencia final : que cada quien se tome una copa a la salud de su canción favorita de Serrat, porque, finalmente, el gusto también es nuestro.)

miércoles, 25 de julio de 2007

Caris, caris y más caris

Hace varios días, donde la incertidumbre me hacía confundir las corazonadas con las cardiopatías, gracias a la Súper carretera de las Informaciones, me topé con un rimero de series animadas que hacía tiempo no veía; unas, por la pesadumbre de los años; otras, por mi anacrónica presencia, es decir, que nunca me tocaron y, por ende, nunca vi. Mejor me explico.
Los dibujos animados o caricaturas (las caris, de cariño) forman parte del amplio universo del entretenimiento televisivo, ya que muestran mundos que, por su naturaleza ficticia, son lo más real que nos ha sucedido. ¿Por qué? Porque, siendo niños, nos hacen pensar en otros mundos, otras posibilidades de ver la vida. Sin picarme de exagerado (que sí lo soy, pero me aguanto), creo no equivocarme. Por ejemplo, ¿quién no aprendió un poco de mitología griega con los episodios de Ulises 31 o con las batallas de Los Caballeros del Zodíaco? ¿O de astronomía con los Halcones Galácticos? Y para las niñas de entonces -y de ahora, porque siempre lo serán-, su modelo aspiracional fue la Princesa Caballero, soñaron con Heidi y lloraron con Candy Candy. (En los últimos años, las andanzas de las Sailor Moon eran las que partían el queso.)
Sin embargo, el amplio mundo de las caris tenía una amenaza constante: que se les tildara de superficiales y de incentivar la fantasía hasta niveles extremos. No les faltaba razón a sus detractores, pero también existen opciones meramente educativas, sin dejar de lado la diversión. Haciendo un poco de historia, Claudio Biern Boyd hizo su contribución con series como D'Artacan y los tres mosqueperros, La vuelta al mundo de Willie Fogg y Sandokan: buenas adaptaciones animadas de obras literarias, cuyos personajes eran interpretados por animales. (Buena puntada, ¿no les parece?) En 1992, en plena fiebre por celebrar los 500 años del choque de dos mundos, una excelente serie animada, Las mil y una Américas, hizo lo suyo. De allí, muchos niños se interesaron -ya crecidos- por las culturas precolombinas. (Con estos ejemplos, sus detractores podían estarse quietos por largo rato.)
Ahora, muchos de aquellos niños televisivos ya crecieron y sus horizontes también. A veces, gracias al poder repetidor de cierto canal santangelino y de otro de fuerte arraigo local, nos reviven la nostalgia por un ratito. Pero los más fans avezados siempre encuentran nuevas razones para serle fiel a una o varias caris. Y si le sumamos la magia del dvd, mejor aún. Para quien escribe, ver en estos días de ocio episodios de los Thundercats, es como si el tiempo no hubiera pasado (Y con suma razón puedo sostener que el Código de Thundera es más vero y creible que los tratados de la ONU. Se aceptan réplicas, dúplicas y polémicas.); y por las tardes, por el otro canal, me muero de la risa con las ocurrencias de Ovideo y su banda. [La remembranza propia va por cuenta de las consejeras, ciudadanos y viajeros de la NRB.]
Así como hay lecturas para cada edad, también hay caris que no pueden digerirse a la primera. Caso concreto, Los Simpsons (en colaboraciones anteriores, hablé de esa serie, pero no está de más recordarlo), cuya temática adulta y descaradamente contemporánea, en México se tornó transparente. Pero en el rubro de las animaciones japonesas, la cosa no cambia. Remi y la misma Candy Candy, por su estructura dramática, son telenovelas animadas; Sailor Moon ya toca los linderos de la diversidad sexual, y, el summum de todas, Evangelion, tiene de todo: intriga, ciencia ficción, mitología bíblica y cabalística, y, lógico, algo de violencia y sexo. (Pero de esa serie animada, luego hablaré.)
En suma, hay caris para todo y para todos. Depende de cada quien darle vuelo a su nostalgia. El resto, son sólo historias, ¿verdad?

Puertos de llegada y de partida

En los pocos días que transcurrieron entre el último artículo y el presente, han sucedido tantas cosas que aún no las asimilo y, lógico, mi nivel de asombro raya en los linderos de la estupidez, cosa que me lleva a confundir las corazonadas con las cardiopatías. Sin embargo, no creo que sea así. Me explico.
  1. La NRB celebra el regreso de su Consejera decana, Laura Cabrera, luego de una breve estancia en las Europas, en su calidad de Embajadora Neobabélica, y, por tanto, se reintegra a sus labores como Secretaria de Gobernación. (Esperemos que tenga muchas historias que contar, porque eso es lo primordial de todo viaje.)
  2. Mientras unas regresan, otras se van, como el caso de la Consejera neobabélica y dirigente del Principado de Annemarie, Ana Cárdenas, quien se tomará unos días de merecido descanso en alguna playa del suroeste mexicano, junto a las fuerzas básicas de la Avanzada Vargas. Por tal motivo, sus funciones como Ministra de Educación serán ejercidas -vía interinato- por Laura Cabrera, hasta el 31 de julio. ¡¡Felices vacaciones, Annette!!
  3. Nuestra Consejera cumpleañera de la semana, Rosalía Velázquez, fue aceptada en el Doctorado en Historiografía, al igual que su extraordinaria colega y amiga de la NRB, Paty Montoya. También el beneplácito por el ingreso de la Consejera Alicia Puga a la maestría. (¡¡Y por partida doble!!) ¡¡Enhorabuena a ellas!!
  4. La Nueva República de Babel ahora tendrá un espacio dedicado a la historia de la caricatura en México, gracias a los buenos oficios de una nueva ciudadana neobabélica: la historiadora Thelma Camacho, de quien espero lo mejor y que sus intenciones e invenciones se vuelvan letra escrita y hasta amistades largas. A partir de hoy, quien quiera adentrarse al mundo de la caricatura de El Buen Tono, tiene un seguro puerto de partida (y de llegada, claro) en los Puertos de Cliópolis. Y, a nombre del Consejo Femenino de Gobierno y del mío propios, deseo que la vida de tu pequeña ínsula sea larga y fructífera. ¡¡Bienvenida, Thelma!!